DEBORA, LA PRIMERA JUEZA DEL MUNDO OCCIDENTAL

DÉBORA, UNA JUEZA VALIENTE Y SEGURA QUE GUIABA A LOS HOMBRES Y MUJERES 

¿Conoces la historia de Débora, la primera jueza de occidente?

Cuando Dios hizo al hombre y la mujer, los hizo semejante a ÉL (Gen 1:26) y no mencionó nada de que Adán valdría más que Eva, pero desde el principio de la civilización las cosas han sido más difíciles para las mujeres y sobre todo su acceso a diferentes espacios de liderazgo, como el jurídico, que no ha sido la excepción.

Después de que Moisés sacó al pueblo de Egipto y Josué los guío a la tierra prometida, parecía que los israelitas siempre estaban rodeados de problemas. Tenían que luchar contra sus enemigos todo el tiempo y muchos hasta se apartaron de Dios.
Dios les envió Jueces, para que supervisaran al pueblo porque en ese tiempo aún no había reyes. Estos Jueces guiaban al pueblo en una época muy difícil, y estos líderes eran personas piadosas que siempre consultaban a Dios para saber qué debían hacer.

Corría el año 1.115 A.C en Israel, donde aparece una mujer que Dios eligió para ser jueza, su nombre Débora, una líder muy hábil e inteligente; quien ejercía el derecho sobre el pueblo de Israel. Su historia se puede revisar específicamente en los capítulos IV y V del libro de Jueces, en la Biblia (NTV).
Su actividad era impensada para su época, pero ella tenía una misión y esa era ordenar y guiar la vida del pueblo de Israel a través de la administración de justicia que ejercía en un lugar llamado: La Palmera de Débora, donde ella se sentaba literalmente bajo una palmera entre Ramá y Betel, en la zona montañosa de Efraín, acudiendo los israelitas para que ella juzgara los asuntos que le presentaban.

Foto en casco histórico de Santiago de Chile

Débora, era casada, tenía a su lado un hombre muy inteligente que sabia lidiar con el trabajo de su esposa; Su nombre era Lapídot, y lo más probable que su carácter era de una seguridad muy grande y especial para no sentir envidia ni celos por el papel fundamental que ella ejercía sobre el pueblo de Israel.
Su apoyo, fue crucial, para que Débora desempeñara de la mejor forma su propósito y quedara para siempre registrada en la historia de la humanidad.

Un hombre especial, me hace recordar a Leonardo Farkas.

La función de Débora era tan especial, que además de ser jueza era profetiza, o sea que tenía comunicación directa con Dios, Él le hablaba y guiaba, como aquella vez que encontrándose Israel bajo amenaza, Dios le envío un mensaje por intermedio de Débora a Barac, un oficial del Ejército de Israel, y le ordenó que fuera a la guerra en contra de los cananeos, porque estos querían extinguirlos de la faz de la tierra, pero este militar puso una condición y esta era que el iría a la guerra sólo si Débora lo acompañaba. 
¿Se imaginan una mujer en ese tiempo en la guerra? ¡Impensado!

Así que los acontecimientos suscitaron, la guerra se libró y los israelitas ganaron pero de la mano de otra mujer, Jael.

Desde aquel tiempo, el pueblo de Israel entona el canto de Débora, uno de los pasajes más antiguos de la Biblia, que viene a enfatizar como Dios usó a las mujeres valientes, para guiar y liberar a su pueblo.

El trabajo de Débora fue tan bueno que despues de la guerra Israel tuvo cuarenta años de paz.

Esta es una gran historia de cultura general para un día especial, como es el día de la mujer, pues cada fémina tiene el derecho de celebrar la victoria de sus batallas, pues nadie más que ella sabe lo que ha costado ponerse de pie frente a las amenazas de la vida.

Espero que esta historia y el ejemplo de Lapidot, los haga meditar en el papel fundamental que ustedes juegan en la vida de su esposa, para los que están casados.
Y para los que pronto se casarán, les otorgue una herramienta más para decidir con sabiduría con quien unirse y se pregunten antes de elegir ¿Quiero a una Débora en mi vidas? o ¿me siento mejor con otro tipo de mujer?
Sean sinceros porque la decisión de unirse a una mujer, que quizás tenga una gran misión a cuestas conllevará que ustedes sean hombres de buen carácter y temperamento, sin envidia, celos ni inseguridades.

Agradezco a www.confilegal.com y www.diarioconstitucional.cl por la información para crear este artículo.